Mientras visitabamos la Exposición sobre los Molinos de Mar en el Colegio de Arquitectos; mientras escuchabamos las ponencias sobre su valor cultural, del interés en conservarlos, de la solicitud se declaración como patrimonio cultural europeo.... En ese mismo momento, alguien decide algo insólito: derribar uno de los molinos más imponentes de Cantabria: el de la localidad de Treto.
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