2/11/14

Charla y coloquio

Un entorno de la costa, sin cobijo portuario, batido por los vientos, por las dunas y los arenales, una rasa caliza de difícil cultivo agrícola, fue donde sobrevivieron aquellos vecinos. Con el tiempo, la calamidad se convierte en milagroso paisaje que atrae la riqueza de un turismo que, paradójicamente, puede destruirlo. 

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